Aunque cada vez más fotógrafos
asumen la necesidad y los beneficios de calibrar el monitor para
ver correctamente
los colores en él, la calibración de la pantalla del
teléfono aún está muy lejos de tener una utilidad
práctica. Pero, tratándose del teléfono más
espectacular de todos los tiempos, el famosísimo iPhone,
la cuestión se convierte en un simple pero excitante reto.
Y es que, si calibrar un monitor no es ni mucho menos imposible
pero ya tiene su "miga", calibrar la pantalla de un teléfono
es para que a uno le tilden de "friki".
|

Página con color gestionado con perfiles ICC |

El iphone mostrando los parches de color necesarios para calibrar su
pantalla.
A la fecha de hoy
(mayo de 2008), todavía no ha llegado a España y, sin
embargo, el peculiar teléfono de Apple ya es bien conocido por
muchos. Y es que, después de ser elegido como el producto tecnológico
más innovador e impactante de los últimos años,
muchos esperaban el desembarco oficial del ansiado teléfono
para conseguir uno.
Yo ya pude hacerme con uno en noviembre y, aunque
sigo
con mi PC para el trabajo, he de confesar que ya no quiero ningún
otro teléfono, aunque tenga más prestaciones, porque este
teléfono es verdaderamente útil y fácil de usar.
Su gigantesca pantalla permite ver fotografías con calidad, pudiendo
apreciar razonablemente bien los detalles y el color (por tratarse de
un teléfono). Recordemos que la pantalla de
3,5 pulgadas es
panorámica,
táctil y multipunto capaz de mostrar imágenes de 480x320 píxeles a la muy respetable
resolución
de 163 ppp, más incluso que los 150 ppp de las pantallas portátiles
WUXGA (1920x1200) de 15,4 pulgadas.
La nitidez de la pantalla es elevadísima y se ve realmente bien...
pero,
¿cómo es la calidad del color? A simple vista, los colores aparentan
ser muy correctos y las fotos se ven con un aspecto muy similar a una
pantalla de ordenador...
Pues bien, la única forma de averiguarlo es calibrando la pantalla.
En realidad "calibrar" no es el término correcto, puesto
que en este caso no se trata de ajustar los controles internos de la
pantalla en relación
al brillo o contraste, sino de crear un perfil de color, es decir, de "caracterizar"
o "perfilar" la pantalla. El objetivo es descubrir cuál
es su gama de color para poder optimizar las fotografías al introducirlas
en el iphone, de forma que se vean de la mejor manera posible.
Para poder hacer esto se necesita medir, sobre la propia pantalla del
teléfono y con un calibrador, cómo se representan
los colores y la gama de grises. Y aquí nos encontramos con varios
problemas. Uno es
que la mayoría de calibradores de monitor tienen un área
de medición
demasiado grande, mayor que la pantalla del teléfono, lo que provoca
mediciones erróneas, como ocurriría con el Spyder2 o el
EyeOne Display2.

Diversos calibradores, de izqda. a dcha y de arriba a abajo: Huey,
EyeOne Pro, Spyder2 y EyeOne Display2.
El escogido para esta ocasión es el espectrofotómetro EyeOne Pro (arriba
a la derecha)
No tuve que pensarlo mucho para decidirme por mi favorito:
el EyeOne Pro, un espectrofotómetro de alta precisión equipado
con un
área de medición muy pequeña,
ideal para este cometido. Gracias a esta área de unos 3 mm de
diámetro
aproximadamente y a su capacidad para captar hasta el más insignificante
matiz de color con una tremenda exactitud, es el aparato perfecto para
la prueba.

El calibrador EyeOne Pro sobre el iPhone.
Resuelto el problema del calibrador, viene el segundo,
más serio: no se puede instalar
el programa del propio calibrador en el teléfono, como resulta
obvio. El programa EyeOne match (i1 match), que se puede descargar gratuitamente
de la web de X-Rite, existe en versión PC y Mac, pero todavía
no hay versión iphone... (y mucho
me temo que no la habrá por muuuucho tiempo...). ¿Que hacer,
entonces?
El problema, más que la imposibilidad de correr el programa dentro
del teléfono, es no poder mostrar los parches de la carta de
color en su pantalla para poder medirlos. Fue entonces cuando
se me ocurrió la
idea de extraer los parches de la carta de color en archivos aparte
e introducirlos en el teléfono.
Así podría mostrarlos como si fuesen fotos. De esta forma,
podría ejecutar
el programa del calibrador en el ordenador, con el EyeOne conectado a
él, pero leyendo los parches de color en la pantalla del teléfono.
Así
engañaría al programa i1 match en el ordenador, haciéndole
creer que el calibrador está midiendo la pantalla, pero no la
suya, sino la del iphone.
El
"único" problema sería conseguir esos parches
de color, por un lado, y lograr mostrarlos en perfecta sincronización
con los que en ese momento
esté mostrando en el monitor del ordenador el programa EyeOne
Match. Dicho y hecho: un par de búsquedas por aquí y por
allá,
unos ajustes en Photoshop y ya obtuve los 99 archivos que componen
la carta de color que, por cierto, es así:

La carta de colores para calibración de pantallas que he usado con el
iphone.
Ahora sólo faltaba practicar un poco la sincronización
hasta conseguir ir pasando las fotos en el iphone al mismo ritmo que
el programa EyeOne Match las muestra en el monitor. La verdad es que
dicho así no parece muy complicado, pero me costo lo suyo...
En primer lugar busqué un programa que hiciese las funciones de un metrónomo (ese
aparato que utilizan los músicos y que marca un ritmo constante), pero
resulto poco práctico, porque en algunos momentos el i1match se desfasaba.
Después de un par de ensayos, la cosa ya parecía que iba a funcionar:

El iphone, listo para ser calibrado con un EyeOne Pro.
|