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sin el consentimiento escrito del autor. |
© Hugo Rodríguez 2004 | |||||||||||||
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Para cambiar la apariencia de Windows, haz clic derecho en el escritorio y clica en Propiedades. Luego pincha en la pestaña Apariencia:
Haz clic en el botón "Aceptar" de la imagen (justo donde está el cursor) o selecciona en la lista desplegable Elemento: el ítem Objetos 3D. Luego haz clic en el desplegableColor situado a la derecha de la lista Elemento::
Y allí, haz clic en el cuadro gris que ves en esta imagen. Luego pulsa Aplicar y verás que aspecto toman todas las ventanas de Windows desde este momento.
Este gris es 128, 128, 128 que va muy bien para las ventanas. Usar un valor de 85 aquí es algo oscuro, pero en cambio irá muy bien como fondo de escritorio. No cierres esta ventana todavía. En el escritorio pueden ajustarse de dos parámetros: tanto el color como la imagen de fondo. Para el color de fondo, selecciona ahora el ítem "Escritorio" de la lista desplegable anterior y pincha de nuevo en el selector de colores:
y pulsa en Otros... para que aparezca esta ventana:
introduce ahora un valor de 85 en los tres valores de rojo,
verde y azul y pulsa Aceptar.
Para utilizarlos, cópialos en la siguiente carpeta:
y luego vuelve a la ventana de Propiedades de pantalla y ve a la pestaña Fondo, elige el que te agrade más y pulsa Aceptar:
Tiempo para estabilización Otro aspecto importante es dejar que el monitor y en concreto
su tubo de rayos catódicos se caliente y estabilice. Eso permite saber
que su funcionamiento ha alcanzado el nivel de respuesta estándar y
no seguirá cambiando. Lo normal es dejarlo una media hora, aunque depende
del monitor. En mi caso, por ejemplo, uno de mis monitores se puede calibrar
casi perfectamente a los 15 minutos, pero otro (de la misma marca y mismo
modelo) necesita unos 30 minutos (comprobado con reloj en mano).
Limpieza de la pantalla Finalmente, la limpieza del cristal de la pantalla no puede olvidarse, porque debido a que muchos monitores tienen un tratamiento antirreflectante y a que mucha gente todavía tiene la mala costumbre de tocar la pantalla con el dedo cada vez que se quiere señalar algo, pues las marcas dactilares empiezan a "poblar" la pantalla. Todas esas huellas entorpecen y molestan a la vista igual que lo hacen en los cristales de las gafas de cualquiera que las lleve. Por tanto, deben limpiarse y conviene tomar como sana costumbre el no tocar la pantalla cuando se quiere señalar un botón o una parte de una foto. Para la limpieza suele ir bien un trozo de sabana blanca
que no suelte pelos. Se humedece parcialmente, se escurre y se "friega"
el cristal con ella; inmediatamente después, se seca y limpia con la
parte seca del trapo. Si no se hace rápidamente (y en verano cuesta
más conseguirlo) quedan "aguas"sobre el cristal y habrá
que intentarlo de nuevo.
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